Inglaterra enterró a México y lo elimina del Mundial 2026
La Selección Mexicana de Fútbol defraudó y cayó eliminada ante Inglaterra en los octavos de final de la Copa del Mundo 2026.
México volvió a tropezar con su gran deuda mundialista y se quedó fuera de la lucha por los cuartos de final, un golpe que reaviva una historia marcada por la frustración y la cercanía, pero también por una barrera que el Tri no logra romper desde hace décadas. Inglaterra los venció 2-3 en el estadio Azteca en una eliminación que llega con un sabor amargo para una selección que otra vez se quedó a las puertas de dar ese paso que su afición lleva tanto tiempo esperando.
La historia de México en las Copas del Mundo siempre ha estado acompañada por la ilusión de alcanzar el famoso “quinto partido”, aunque en realidad su techo sigue siendo los cuartos de final. Esa instancia la disputó únicamente en dos ocasiones: en 1970 y en 1986, ambas veces como anfitrión, cuando el país se convirtió en el centro del futbol mundial.
Jude Bellingham anotó doblete y ponía en jaque el juego, pero los mexicanos vinieron desde atrás porque Julián Quiñónes encendió la mecha con una volea espectacular y se ponía 1-2 el juego; en el segundo tiempo, los ingleses se quedaron con 10 por expulsión de Jarell Quansah, pero de penal Harry Kane acreditó el 1-3; Raúl Jiménez por la misma vía puso el 2-3 final.

La última vez que México jugó unos cuartos de final fue en el Mundial de 1986, una edición inolvidable para su gente por el ambiente, la expectativa y el impulso que generó jugar en casa. Sin embargo, aquella campaña terminó con la eliminación frente a Alemania Federal, en una tanda de penales que dejó una herida profunda en la memoria del futbol mexicano.
Desde entonces, el Tri ha repetido una y otra vez el mismo camino: avanzar en la fase de grupos, competir con carácter en octavos y quedarse estancado justo antes de tocar la puerta de la élite. Esa secuencia se volvió una constante que ha acompañado a varias generaciones de jugadores, técnicos y aficionados.
Por eso, cada nueva eliminación en un Mundial no solo representa el final de un torneo, sino también la reactivación de una deuda histórica que parece no tener cierre. México sigue siendo una selección competitiva, protagonista y respetada, pero con una asignatura pendiente que pesa más con cada Copa del Mundo que pasa.
La caída ante Inglaterra, en ese contexto, se siente como otro capítulo doloroso dentro de una larga espera por volver a escribir una página distinta. El resultado deja claro que el desafío de México no es solo ganar partidos, sino romper por fin el límite que lo ha frenado durante más de tres décadas. Bye, México…